El secreto mejor guardado de Boquete que tienes que vivir
- Camilo Ortega
- 22 abr
- 2 min de lectura

No todo estaba en el calendario… y quizás por eso fue tan especial.
En medio del recorrido del Brew & BBQ Express, tuvimos la oportunidad de vivir una experiencia que va más allá del fuego, la carne y la competencia. Hacienda Mamecillo no es simplemente un lugar: es una pausa consciente, un espacio donde el tiempo baja la velocidad y te obliga a conectar con lo esencial.

Rodeada de naturaleza, con una arquitectura que respeta su entorno y una atmósfera que mezcla calidez, tranquilidad y detalle, la hacienda ofrece mucho más que una visita: ofrece una experiencia. Desde el primer momento, se siente ese equilibrio entre lo auténtico y lo bien pensado, entre lo natural y lo acogedor.
Cada rincón cuenta una historia. La madera, el fuego encendido, la luz cálida, el silencio interrumpido solo por la naturaleza… todo está diseñado para que el visitante no solo llegue, sino que se quede con algo.
Pero lo que realmente eleva la experiencia son las personas detrás. Gabriela y Rolando no solo abren las puertas de su espacio, crean una conexión. Su atención, el cuidado en cada detalle y la forma en que reciben a quienes llegan, hacen que la experiencia se sienta cercana, genuina y memorable.
En un evento donde el foco principal era el BBQ, este momento nos recordó algo importante: el verdadero valor está en las experiencias que construyen historia. En los lugares que te hacen sentir. En esos espacios que representan lo que somos como país.
Hacienda Mamecillo no es una parada más… es un destino que merece ser vivido.
Y si algo nos quedó claro después de esta visita, es que conocer Panamá también se hace así: con calma, con intención… y con el corazón abierto.































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